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Las muletillas: nuestra segunda carta de presentación

Una muletilla es una palabra o frase innecesaria que se repite constantemente en una conversación, por costumbre o como apoyo pero en comunicación política estos comodines pueden resultar tan incómodos y tan lamentables que nos pueden llevar a un suicido político-social

A lo largo de nuestra vida utilizamos palabras de manera insconsciente y constante que usamos a priori como un apoyo socorrido a la hora de expresarnos, palabras que a la larga son un lastre y empobrecen nuestras conversaciones. En comunicación política no solo es conveniente sino también necesario desterrarlas de nuestro lenguaje.

Una muletilla es una de esas palabras o frases innecesarias que se repiten constantemente en una conversación por costumbre o como apoyo, pero en comunicación política estos comodines pueden resultar tan incómodos y lamentables, que nos pueden llevar a un suicido político-social

Las muletillas son expresiones innecesarias o comodines lingüísticos que sirven para todo que si se abusa de ellos empobrece la lengua pues no tienen contenido informativo directo. Cuando se usan muletillas, el oyente solo percibe que el interlocutor no tiene claro lo que quiere decir y que necesita “apoyarse” en frases o palabras vacías o sin sentido para poder seguir con su discurso.

Cabe resaltar que no se deben confundir las muletillas con lo que en alemán se como  signagwort, una palabra, frase o expresión que tiene una función fática y que está dirigida al interlocutor para expresar que el canal de la comunicación sigue abierto, que uno está dispuesto a continuar comunicándose con el interlocutor o que está interesado en entablar comunicación con él, por ejemplo, el uso de las siguientes expresiones ¡Oye! ¡Cuenta!, ¡Qué me dices!, etcétera.

Para abonar a lo anterior, veremos que existen un cuatro categorías de muletillas y que explico a continuación:

  1. Muletillas conjuntivas. Son las palabras entre las cláusulas, llenando los espacios que necesitan pausas. Por ejemplo, en lugar de decir “mi nombre es María Fernanda, soy escritora, tengo 23 años, estudiante de ciencias políticas… ”, con muletillas sonaría así: “mi nombre es Maria Fernanda y, hum, tengo 23 años, hum, estudiante de ciencias políticas, hum
  2. Muletillas dramáticas. Estas son palabras que se usan para dramatizar o hacer énfasis. Por ejemplo “¡Había, literal, como un millón de moscas!”. Todos amamos las dramatizaciones cuando contamos una historia pero, como oyentes, esas repeticiones son molestas y pueden destruir la credibilidad de una persona cuando habla.
  3. Muletillas de pasarela. Estas palabras se filtran al principio de las oraciones, como una larga pasarela cuando iniciamos una idea y antes de que despegue. Por ejemplo : “como”… “en teoría”… “este”…”osea”. Una expresión será más fuerte si eliminamos estos repetitivos filtros.
  4. Muletillas de revisión. Se usan cuando pides permiso, terminando la oración con un “¿verdad?” o “¿ok?” o “¿ya sabes?“.

Para eliminar o contrarrestar las molestas muletillas es necesario llevar a la práctica los siguientes consejos. Te sorprenderá lo sencillo que puede llegar a ser.

  • Envía notas de voz, responde tus conversaciones diarias con audios propios, al final del día vuelve a escucharlas para identificar tus muletillas, te asombrará saber que tienes más de una. Si te resulta más fácil usar una grabadora de voz ¡adelante!
  • No te deprimas, todos sin excepción tienen muletillas en mayor o menor medida, así que vive el proceso y trabaja en ello.
  • Trata de exagerar una pausa, pues pausar tiene un impacto increíble. Rétate a seguir adelante solo cuando la siguiente cosa que salga de tu boca no sea una muletilla sino la siguiente idea. Puedes sentir como si estuvieras esperando una eternidad, pero para tus oyentes no parecerá tan largo. Después de un tiempo esas pausas se acortarán.
  • Escribe un diario, esto te ayuda a hilar las palabras y también a tener mayor elocuencia.
  • Cambia las muletillas por nexos, puedes empezar aprendiéndote tres o cuatro diarios y usarlos en tus conversaciones.

Eliminar las muletillas no te tomará tiempo extra, pero si requiere de un esfuerzo adicional; lo positivo de esta práctica es que aumentarás tu credibilidad discursiva y en tus conversaciones, presentarás un mensaje con mayor claridad y sin distracciones.


 María Fernanda Cuahuizo Pestaña

@FerPesta

México. Licenciada en Administración Pública y Ciencias Políticas. Podcaster, asesora de imagen pública y política así como activista social y gestora cultural.


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